viernes, 13 de agosto de 2010

Ya no quiero despertar así...


Esta mañana me desperté llorando. Hace mucho que algo así no me ocurría. Lo peor es que tengo tu imagen grabada en mi memoría. Te vi con el pelo revuelto, los ojos irritados, como si hubieras llorado, y tu frase reclamándome: "nunca me buscaste, no me escribiste. Nunca admitiste nada".

"Sí lo hice" te grité en mis sueños, "vos no respondiste cuando te llamé", te dije y de pronto me desperté con el rostro cubierto de lágrimas y un nudo en el pecho que terminó en mi garganta, para continuar llorando por un rato, y ya despierta repetirte: "si te busqué, sólo que tú no querías que te encontrara".

Me sorprendió soñarte después de tanto tiempo. Me asustó la sensación de dolor que me dejó volver a verte. Estaba casi convencida que lo nuestro, que nunca existió, había quedado sepultado.

Qué manera de reaparecer tuviste. Si te hubiera cruzado en la calle el impacto hubiese sido menor. Pero no, tenías que volver entre mis sueños.

¿Y si te digo que aún dueles?, y ¿si te admito lo que jamás admitiría en tu presencia?, y ¿si pronuncio las palabras que nunca nos dijimos?....

Quizás un año sea mucho tiempo. Luego de soñarte saqué la cuenta y fue en agosto del 2009, la última vez que nos vimos.  Esa tarde al despedirte me pellizcaste  ahí, donde la espalda pierde el nombre, y guiñándome un ojo me dijiste "pórtate bien, lechoncita". Me reí por tu atrevimiento  y te largué mi acostumbrado: "sos un tarado". No sabía que esa sería la última vez que te vería.

Hoy recuerdo lo que nunca fuimos, lo que jamás seremos. Ni tú, ni yo admitiremos lo que por esos días sentimos.  

Nuestra última charla fue extraña. Nos peleamos como novios, siendo sólo amigos. Nos cuestionamos cosas incuestionables. Me preguntaste algo y mi respuesta fue bajar la mirada. Cuando por fin me atreví a decirte la verdad, me dijiste   que era una locura, que mejor olvidarnos de la confusión que teníamos. Asentí. Te di la razón. Nos quedamos en silencio. Me llevaste a mi casa. Nos despedimos como siempre. Te vi partir de mi vida sin decirte adiós.

Un año después mi inconsciente me juega esta mala pasada. Pienso en vos y se me nubla la vista. Recuerdo todos las cafés que te preparé, las veces que corrimos como locos en estas calles vacías, las paltas que sacamos de Parque Pereyra, los apodos que nos pusimos, los defectos que nos encontramos. ¿Cuándo fue que nos con confundimos? ¿Cuándo viste  en mí a la mujer? ¿En qué momento descubrí que tenías todo aquello que buscaba? Malditas vueltas de la vida, el  habernos olvidado que éramos amigos.



Pd.(Como aclara mi querido amigo lector Antonio, este relato fue escrito en diez minutos, 15 segundos  y toda una mañana de reflexión.)

6 comentarios:

  1. No soy digno de opinar, si así lo hiciese pecaría de imprudente, en estas cuestiones “sentimentales” se necesita tener mas instrumentos para formar una opinión objetiva, solo diré lo siguiente: En Pereyra hay paltas!!!?...eso me pasa por vivir en una lata de arvejas congelada.

    ResponderEliminar
  2. Me quede pensando...Palta en Pereyra?...en serio?....por donde?, pasame la data!....porque carajo nuna nadie me dijo nada!!!!?.

    ResponderEliminar
  3. Fe de erratas: Donde dice "nuna" debe leerse "Nunca".

    ResponderEliminar
  4. sabes??llore con tu relato xq me recordo muxo a mi historia con un chico,fue practicamente lo mismo,la diferencia esq,aunq el tenia a alguien,se ke tb sentia hacia mi...
    por nuestra cabezoneria nos alejamos y discutimos y dejamos de hablar,y a los 3 meses tuve ke ir a su entierro....
    sinceramente me ha encantado leerlo!!!!xaooo

    ResponderEliminar
  5. Antonio: Gracias por pasar y si querés opinar yo no tengo problemas, los puntos de vista de los demás siempre ayudan. Y respecto a las paltas en Parque Pereyra, el árbol está bordeando la casa que hay en el centro, y creo que dice algo de oficina de Agricultura. Es un árbol altísimo, tendrás que mirar hacia arriba si querés ver las paltas y llevar una escalera o algo con que moverlas para hacer que caigan. Espero haberte sido útil, por cierto son riquísimas. Un beso!!

    ResponderEliminar
  6. María, no sé qué decir. Por un lado, me gratifica que te haya conmovido lo que escribí, por el otro, me causa tristeza que tu historia haya tenido un final tan trágico. Ir al entierro de la persona que se ama, debe causar un dolor terrible y más cuando la última imagen que se tiene es la de una discusión. Ojalá lo superes y guardes en tu corazón los momentos felices que compartiste con él, sin importar si fuiste novia, amiga o amante.
    Me encantó tenerte por mi blog. Un beso!

    ResponderEliminar