viernes, 22 de julio de 2011

Feliz Cumpleaños a mí!!!!


Si de títulos se tratase estaría desaprobada por tamaña obviedad, pero como es mi cumpleaños y estoy escribiendo de manera personal y para nada periodística, me permito el pecado.
Otro año más para contar desde que llegué a este mundo. Siempre me hace gacia recordar que horas antes de que yo naciera mi papá quedó inmovilizado presa del terror de saber que mi llegada era inminente. Por única vez en su vida no pudo manejar.
Para mi mamá la historia fue distinta, estaba tan adolorida que lo único que deseaba era que yo saliera de una buena vez. Claro que ambos aún no me esperaban, como para arruinarles la fiesta llegué casi dos meses antes de lo previsto.
Esa historia me la repitieron tantas veces que aunque ya no me la cuenten, ahora soy yo la que se complace en recordarla.
Me hubiese gustado pasar este 23 de julio junto a ellos otra vez, como ese día en el que vine a cambiarles las cosas. Lástima que estemos los tres tan lejos. Aunque quizás no tanto. Imagino que ellos al igual que yo, evocarán los momentos previos a mi llegada; claro que mis recuerdos no son propios, sino contados por terceros.
Esta vez no tengo ganas de hacer un balance del año que dejo. Las cosas que me sucedieron estuvieron dentro de lo esperado: aún no cambié de trabajo,  no me mudé, no hice ningún viaje, no me gané la lotería. Me parece que no estoy muy positiva por el momento, pero vamos, que mi cumple recién empieza.
Se supone que debería estar contenta por algunas cosas, pero no me siento feliz. No es que me pesen los años, ni que sea de esas personas que detestan ver las velitas sobre el pastel espetándoles en la cara que el tiempo pasa. Yo amo toda la puesta en escena que un día así significa. Que todos tus conocidos te recuerden  y que por una vez al año exista un momento dedicado a uno, pues me parece maravilloso. Pero mi tristeza radica en otro lado: está en saber que gente que quiero y que son importante para mí no estarán conmigo esta vez.
Qué más da! No se puede tener todo en esta vida, ni estar bien con Dios y con el diablo. Supongo que ellos saben todo lo que significan y lo mucho que los echo de menos.
Mi teléfono acaba de sonar anunciando la llegada de un mensaje de texto. No puedo menos que sonreír. Acabo de leer la palabra justa para hacer de este día un momento feliz.
Ahora puedo dormir tranquila soñando que el próximo cumple será mejor; ya no en este tránsito prolongado en el que viví.
El desgano se va disipando, los seres  queridos ya no se sienten tan lejanos. De alguna manera toda esa gente que en algún momento formó parte de mi vida está acompañándome. Ya no me siento tan triste. Por fin puedo desearme: Feliz cumpleaños a mí!!!!

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